De pronto, oyeron un chillido espeluznante y por la puerta de la cocina, volando apareció el gran murciélago que pasó por encima de sus cabezas, cruzando la salita. Al primer instante se quedaron calladas pero de inmediato comenzaron a chillar…
La zíngara y el pistolero
✍ Scribed by Joseph Berna
- Publisher
- Bolsilibros Bruguera
- Year
- 1982
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 44 KB
- Series
- Búfalo azul 609
- Category
- Fiction
- ISBN-13
- 9788402025159
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
JOSEPH BERNA ( de nombre autentico José Luis Bernabeu López) es uno de los escritores mas prolíficos prolíficos, junto a nombres como Clark Carrados, Lou Carrigan o Curtis Garland, de las ya legendarias novelas baratas de Bruguera, historias pulp de leer y tirar que con sus tramas formulistas, narraciones llenas de ritmo, personajes estereotipados, lenguaje sencillo y recurrente, tramas de terror o ciencia-ficción, con dosis de erotismo y humor, logran con eficacia su digno objetivo escapista.
Versión : 1.0
Autores : Joseph Berna
EPG Id : 40013276
Estado : LDS
Páginas : 59
📜 SIMILAR VOLUMES
De pronto, oyeron un chillido espeluznante y por la puerta de la cocina, volando apareció el gran murciélago que pasó por encima de sus cabezas, cruzando la salita.Al primer instante se quedaron calladas pero de inmediato comenzaron a chillar… Versión : 1.0 Autores : Ralph Barby EPG Id : 10050
Francisco González Ledesma (Barcelona, 17 de marzo de 1927 - ibídem, 2 de marzo de 2015)1 fue un periodista, guionista de historietas y novelista español. Especializado en los últimos años en la género policiaco, fue considerado como uno de los principales impulsores de la novela negra de corte soci
El Pirata Negro, cuyo nombre era Carlos Lezama, viajaba a bordo del Aquilón combatiendo a los buques ingleses y holandeses que se oponían al dominio hispano de los océanos, sobretodo en Panamá, donde el Pirata Negro tenía su morada habitual. Su ropaje consistía en un traje de pirata, pañuelo rojo en
Bud Miller se apoyó indolentemente a un lado de la puerta y dijo: —Déjanos pasar, preciosidad. Si no lo haces acabaremos echando la puerta a tierra y será peor para ti. Los hombres que había tras él le apoyaron con significativos gruñidos y con insistente tintineo de espuelas. Eran cinco, de modo qu
Bud Miller se apoyó indolentemente a un lado de la puerta y dijo:—Déjanos pasar, preciosidad. Si no lo haces acabaremos echando la puerta a tierra y será peor para ti.Los hombres que había tras él le apoyaron con significativos gruñidos y con insistente tintineo de espuelas. Eran cinco, de modo que