En 1944, cuando hacía mas o menos una década de la total desaparición de la novela por entregas -que no hay que confundir con el folletín-, resucita, si bien brevemente, tan solo en dos obras: Primero en «El Dragón de Fuego» y a los pocos meses con «La secta de la muerte» Ambas fueron escritas por
(El Dragón De Fuego, 04) En las garras del monstruo
- Publisher
- Bruguera
- Year
- 1944
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 149 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Exponiéndose a cada movimiento a rodar por la trágica pendiente del farallón, pero animados del más alto espíritu de valor, Karus y Regis continuaron su descenso, dejando poco a poco sobre sus cabezas la explanada donde se erguían al sol las ruinas del templo azul.
📜 SIMILAR VOLUMES
HABÍAN llegado decididos a la orilla del río, cuando Regis tiró del brazo de sus amigos, diciendo angustiado: -¡Pronto! Volvamos a nuestro escondite. Veo otro junco que se aproxima a la orilla. A todo correr se dirigieron al lugar desde el que habían presenciado la lucha y apenas si habían tenido ti
El cuerpo de un alto funcionario chino ha aparecido decapitado en las montañas del Tíbet. Para el coronel Tang, responsable del campo de prisioneros de la zona, el cadáver se ha convertido en un grave problema: los monjes budistas prisioneros del ejército chino se niegan a continuar con su trabajo m
En 1944, cuando hacía mas o menos una década de la total desaparición de la novela por entregas -que no hay que confundir con el folletín-, Editorial Bruguera la resucita, si bien brevemente, tan solo en dos obras: Primero en 'El Dragón de Fuego' y a los pocos meses con 'La secta de la muerte'. Amba
El grupo llegó hasta la puerta, aporreándola con furia y lanzando gritos salvajes. Durante media hora permanecieron escuchando el aporrear sobre la puerta, que resistía los golpes. Luego, se hizo un silencio impresionante y los asaltantes no daban señales de vida.
El profesor Karus y el chinito Kao se sintieron aterrados al saberse perseguidos como las fieras con la ayuda de aquellos terribles perros tibetanos, cuyo olfato es maravilloso y cuya ferocidad es conocida en toda Asia.