El profesor Karus y el chinito Kao se sintieron aterrados al saberse perseguidos como las fieras con la ayuda de aquellos terribles perros tibetanos, cuyo olfato es maravilloso y cuya ferocidad es conocida en toda Asia.
(El Dragón De Fuego, 07) El junco de los apestados
- Publisher
- Bruguera
- Year
- 1944
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 190 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
El profesor Karus y el chinito Kao se sintieron aterrados al saberse perseguidos como las fieras con la ayuda de aquellos terribles perros tibetanos, cuyo olfato es maravilloso y cuya ferocidad es conocida en toda Asia.
📜 SIMILAR VOLUMES
El grupo llegó hasta la puerta, aporreándola con furia y lanzando gritos salvajes. Durante media hora permanecieron escuchando el aporrear sobre la puerta, que resistía los golpes. Luego, se hizo un silencio impresionante y los asaltantes no daban señales de vida.
Wang-Cheng se hospedó en una casa de una calleja del poblado que, aunque de las mejores, no era un palacio precisamente. Pertenecía a un nepalense establecido en el Tíbet hacía bastantes años, cuyo comercio era el tráfico de pieles. La finca la había adquirido en una transacción que realizo con un r
Karus, Regis y Kao, pisando de puntillas, para evitar que la arena crujiese y pudiese denunciarles a posibles vigilantes, avanzaron unos pasos. De súbito, quedaron parados, mirándose uno a otro con sorpresa. Algo que no acertaban a definir había herido su sensibilidad sin acertar a captar lo que era
Cuando las tropas se retiraron a los cuartes, después de abortado el conato de movimiento insurreccional provocado por los adictos a la secta de ''El dragón de fuego' y por el ambicioso general que se había vendido a ellos, solamente quedó como hecho patente del suceso una densa columna de humo que
Wang-Cheng y los monjes se internaron por unos estrechos pasillos que se perdían en gran cantidad de revueltas hasta detenerse ante una pequeña puerta toda de bronce, repujada artísticamente. En los paneles se descubría todo el arte bárbaro de los escultores chinos, reflejado en escenas terroríficas