Yo gorda, yo loca, yo diosa
✍ Scribed by Olga Casteres
- Year
- 2016
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Una enigmática e ineludible cena a la que preferiría no tener que acudir...una llamada inesperada que reabrirá viejas heridas aún sin sanar...y el arrollador hechizo en el que cae inexorablemente ante los encantos de Robert, el protagonista de sus más osadas fantasías convertidas en realidad nada más verle, serán los detonantes que forzarán a su corazón cerrado a resucitar a la vida sin que ella pueda hacer nada por evitarlo.
Una historia desgarradora a la vez que emotiva, tierna y divertida que te mostrará la cara más desconocida y oscura de la Iglesia y su indiscutible relación con el empoderamiento del machismo a lo largo de la Historia de la Humanidad y que a su vez te hará vibrar llevándote a los mágicos cielos estrellados de Canarias, así como sumergiéndote en el apasionante mundo de diferentes terapias Humanistas y Transpersonales, dándote una maravillosa oportunidad de reencontrarte con tus propias voces internas y tal vez, quién sabe, con la Única capaz de ayudarte a recordar quién eres realmente y cuál es el verdadero sentido de tu existencia: La voz de tu Diosa, de tu Dios interior.
Una novela apasionante y humana que consigue mantener al lector en vilo desde las primeras páginas hasta el sorprendente desenlace final
Versión : 1.0
Autores : Olga Casteres
EPG Id : 40021509
Estado : LDS
Páginas : 651
📜 SIMILAR VOLUMES
«Cada paranoico es el monje solitario de un convento endiablado. No llamando nadie a su portal, el yo patológico se mantiene plácido, sin encenderse en deseos ni crisparse en arrebatos. Nada turba las cepas de sus recónditas fijaciones. Yacen amortiguadas, no muertas, en la desidia que provocan los
«Cada paranoico es el monje solitario de un convento endiablado. No llamando nadie a su portal, el yo patológico se mantiene plácido, sin encenderse en deseos ni crisparse en arrebatos. Nada turba las cepas de sus recónditas fijaciones. Yacen amortiguadas, no muertas, en la desidia que provocan los