El encargado de un campo nudista se extrañó cuando, temprano por la mañana, vio a un hombre flotando en la piscina. No le extrañó la hora ni la desnudez del madrugador, sino que se mantuviera largo rato boca abajo, inmóvil. Lo sacó del agua y le hizo el boca a boca, pero fue inútil: se trataba de un
(Virgil Tibbs, 02) Frio en la espalda
✍ Scribed by Ball_ John
- Book ID
- 101002985
- Year
- 1966
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 149 KB
- Series
- Virgil Tibbs, 2
- Category
- Fiction
- ISBN
- 8402099874
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
El encargado de un campo nudista se extrañó cuando, temprano por la mañana, vio a un hombre flotando en la piscina. No le extrañó la hora ni la desnudez del madrugador, sino que se mantuviera largo rato boca abajo, inmóvil. Lo sacó del agua y le hizo el boca a boca, pero fue inútil: se trataba de un cadáver y no demasiado reciente. Nadie le conocía en el campo y no poseía ningún signo visible de identificación.
📜 SIMILAR VOLUMES
El encargado de un campo nudista se extrañó cuando, temprano por la mañana, vio a un hombre flotando en la piscina. No le extrañó la hora ni la desnudez del madrugador, sino que se mantuviera largo rato boca abajo, inmóvil. Lo sacó del agua y le hizo el boca a boca, pero fue inútil: se trataba de un
Es el número 2 de la serie Virgil Tibbs El encargado de un campo nudista se extrañó cuando, temprano por la mañana, vio a un hombre flotando en la piscina. No le extrañó la hora ni la desnudez del madrugador, sino que se mantuviera largo rato boca abajo, inmóvil. Lo sacó del agua y le hizo el boca a
Maldito sea el momento en que el estúpido de San Wood, cumpliendo sus órdenes, arrestó al condenado negro. Porque el negro en cuestión era policía en California y era uno de los mejores de homicidios. Y en el pueblo a su cargo se acababa de cometer un homicidio que él, Bill Gillespie, nunca podría r
Maldito sea el momento en que el estúpido de San Wood, cumpliendo sus órdenes, arrestó al condenado negro. Porque el negro en cuestión era policía en California y era uno de los mejores de homicidios. Y en el pueblo a su cargo se acababa de cometer un homicidio que él, Bill Gillespie, nunca podría r