El mundo monstruoso y subyugante de Erskine Caldwell cobra vida de nuevo para el lector en Una luz para el anochecer. Thede y Rosa son un matrimonio sin amor; él, encerrado en su avaricia, ella, a merced de una pasión desenfrenada por otro hombre, a quien promete entregarle a su hija a cambio de que
Una luz para el anochecer
✍ Scribed by Erskine Caldwell
- Book ID
- 101042158
- Year
- 1952
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 103 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
El mundo monstruoso y subyugante de Erskine Caldwell cobra vida de nuevo para el lector en Una luz para el anochecer. Thede y Rosa son un matrimonio sin amor; él, encerrado en su avaricia, ella, a merced de una pasión desenfrenada por otro hombre, a quien promete entregarle a su hija a cambio de que esté con ella. Jean y Howard, los hijos, completan ese cuadro delirante, en el que la crueldad más absurda y los deseos más elementales se han convertido en ley, donde el odio y la desesperación han matado todo vestigio de amor y esperanza. Amarga, lúcida, descarnada, Una luz para el anochecer confirmará al lector español la excepcional personalidad literaria de Caldwell.
Versión : 1.1
Autores : Erskine Caldwell
EPG Id : 10027812
Estado : Ver.
Páginas : 130
📜 SIMILAR VOLUMES
El mundo monstruoso y subyugante de Erskine Caldwell cobra vida de nuevo para el lector en Una luz para el anochecer. Thede y Rosa son un matrimonio sin amor; él, encerrado en su avaricia, ella, a merced de una pasión desenfrenada por otro hombre, a quien promete entregarle a su hija a cambio de que
El mundo monstruoso y subyugante de Erskine Caldwell cobra vida de nuevo para el lector en Una luz para el anochecer. Thede y Rosa son un matrimonio sin amor; él, encerrado en su avaricia, ella, a merced de una pasión desenfrenada por otro hombre, a quien promete entregarle a su hija a cambio de que
El mundo monstruoso y subyugante de Erskine Caldwell cobra vida de nuevo para el lector en Una luz para el anochecer. Thede y Rosa son un matrimonio sin amor; él, encerrado en su avaricia, ella, a merced de una pasión desenfrenada por otro hombre, a quien promete entregarle a su hija a cambio de que
Eran las diez menos diez de la noche. Daniel lo sabía porque lanzó una breve mirada al cronómetro de oro que aprisionaba su muñeca, antes de frenar el espléndido descapotable. A las diez menos diez, en pleno julio, aún había algo de luz. A Daniel le interesaba poco dicha luz. A decir verdad, era com
—¿Y qué dices? Pero toma el café —añadió, amable—. No permitas que se enfríe. Ella tomó un sorbo. Daniel la contempló con los ojos medio entornados. No era una belleza. Era una joven atractiva nada más. Tenía unos ojos azules, muy grandes, bajo los cuales era fácil adivinar su temperamento emocional