Donald Cavanangh, de cincuenta y cinco años de edad, cabeza monda como una bola de billar, ojos castaños y barbilla puntiaguda, consultó el reloj encadenado que sacó del bolsillo del chaleco, exclamando después: —¡Por vida de…! ¡Las tres y media y ese bergante sin venir!… ¿Qué se habrá creído?… Cava
Una herencia difícil (2ª Ed.)
✍ Scribed by Keith Luger
- Publisher
- Bolsilibros Bruguera
- Year
- 1970
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 141 KB
- Series
- Héroes de la pradera 16
- Edition
- (2a Ed.)
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Donald Cavanangh, de cincuenta y cinco años de edad, cabeza monda como una bola de billar, ojos castaños y barbilla puntiaguda, consultó el reloj encadenado que sacó del bolsillo del chaleco, exclamando después: —¡Por vida de…! ¡Las tres y media y ese bergante sin venir!… ¿Qué se habrá creído?… Cavanangh era juez de Trinity y aquella tarde había suspendido su acostumbrada siesta para celebrar una importante reunión con dos personas oriundas de la región. Una de éstas se hallaba ya presente. Edmund Sanders, joven, de poderosa apariencia, pupilas de un verde claro y rostro atezado.
Versión : 1.0
Autores : Keith Luger
EPG Id : 40029157
Estado : LDS
Páginas : 83
📜 SIMILAR VOLUMES
Donald Cavanangh, de cincuenta y cinco años de edad, cabeza monda como una bola de billar, ojos castaños y barbilla puntiaguda, consultó el reloj encadenado que sacó del bolsillo del chaleco, exclamando después:—¡Por vida de…! ¡Las tres y media y ese bergante sin venir!… ¿Qué se habrá creído?…Cavana
Donald Cavanangh, de cincuenta y cinco años de edad, cabeza monda como una bola de billar, ojos castaños y barbilla puntiaguda, consultó el reloj encadenado que sacó del bolsillo del chaleco, exclamando después: —¡Por vida de…! ¡Las tres y media y ese bergante sin venir!… ¿Qué se habrá creído?… Cava
Donald Cavanangh, de cincuenta y cinco años de edad, cabeza monda como una bola de billar, ojos castaños y barbilla puntiaguda, consultó el reloj encadenado que sacó del bolsillo del chaleco, exclamando después: —¡Por vida de…! ¡Las tres y media y ese bergante sin venir!… ¿Qué se habrá creído?… Cava
El niño estaba llorando sobre el cadáver delante de la casa. Oyó el galope de dos caballos y levantó su cara llena de lágrimas. Los dos jinetes aparecieron por entre los árboles. El niño se pasó las manos por las mejillas para secarlas. Los jinetes tiraron de las bridas. Versión : 1.0 Autores :
Vio al tipo de las cejas rubias delante suyo con la pistola levantada. Saltó a un lado para burlarlo, pero no lo hizo demasiado aprisa y la culata chocó contra su barbilla. Empezó a desplomarse; pero antes de que tocase el suelo, el rubio lo volvió a alcanzar en la nuca. Perdió la noción de todo.