—Buenas tardes —dijo una voz. Di un respingo en la silla, despertándome. Apenas hacía diez minutos que me había dormido. Observé al tipo que estaba delante. No, no lo había oído llegar, pero era tan pequeñajo que quizá se había filtrado por la ranura de la puerta. Debía andar por los cincuenta años
Un centavo por mi vida
✍ Scribed by Keith Luger
- Publisher
- Bolsilibros Bruguera
- Year
- 1961
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 209 KB
- Series
- Colección ``Servicio Secreto`` 546
- Category
- Fiction
- City
- Barcelona
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✦ Synopsis
—Buenas tardes —dijo unavoz.Di un respingo en lasilla, despertándome. Apenas hacía diez minutos que me había dormido. Observé al tipo queestaba delante. No, no lo había oído llegar, pero era tan pequeñajo que quizáse había filtrado por la ranura de la puerta. Debía andar por los cincuentaaños de edad y conservaba muy poco pelo sobre la cabeza. Poseía cara de buenchico, ojos defendidos con gruesos lentes y bigotito recortado. Me recordó alperrito de mi vecina. —¿El señor Wyler, Peter Wyler? —Ladro. —Está hablando con él enpersona. El hombrecito sonrió.
Versión : 1.0
Autores : Keith Luger
EPG Id : 10042591
Estado : Disp.
Páginas : 122
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Luke Mackey sonrió. Era un hombre atractivo, alto, delgado. Cabellos negros y mentón agudo. Lo más importante de él eran sus ojos, negros y de expresión durísima, casi siempre con un brillo malévolo en el fondo, que solía pasar desapercibido por su costumbre de mantenerlos entornados. Pero lo más no
Luke Mackey sonrió. Era un hombre atractivo, alto, delgado. Cabellos negros y mentón agudo. Lo más importante de él eran sus ojos, negros y de expresión durísima, casi siempre con un brillo malévolo en el fondo, que solía pasar desapercibido por su costumbre de mantenerlos entornados. Pero lo más no
Luke Mackey sonrió. Era un hombre atractivo, alto, delgado. Cabellos negros y mentón agudo. Lo más importante de él eran sus ojos, negros y de expresión durísima, casi siempre con un brillo malévolo en el fondo, que solía pasar desapercibido por su costumbre de mantenerlos entornados. Pero lo más no