número 50 de la colección "Luchadores del espacio" protagonizada por la familia Aznar.
¡Thorbod!, la raza maldita
✍ Scribed by George H. White
- Publisher
- ePubLibre
- Year
- 1976
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 151 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
La saga de los Aznar comenzaba con la presencia de los misteriosos Hombres de Venus, que más tarde se darían a conocer por su auténtico nombre, los “thorbod” (Hombre Gris). Los “thorbod”, el más feroz, el más implacable y tenaz de los enemigos de la Humanidad, llenaron páginas inolvidables de las formidables aventuras de los Aznar, hasta que vencidos y rechazados en Nahum y la Tierra, se debilitó su poder y desaparecieron. Pero ¿dejó de existir la raza Thorbod como entidad étnica? El temor de los terrícolas a los “thorbod” se transmitió de generación en generación, perdurando en el tiempo. Un millón de años después, los valeranos todavía hablan el idioma “thorbod” como materia obligada en sus estudios. ¿Existía una premonición en el subconsciente de los terrícolas? ¿Iban a encontrarse de nuevo algún día con los tenaces Hombres Grises? Ciertamente, los “thorbod” iban a regresar, y lo harían en el peor momento y en el lugar más imprevisto. ¡Los “thorbod” regresaron y “descubrieron” Atolón! ¡Los terrícolas, de nuevo enfrentados a la abominable raza gris!
📜 SIMILAR VOLUMES
Fleetwood Shuttleworth tiene diecisiete años, está casada y embarazada por cuarta vez. Como señora de Gawthorpe Hall, en el condado de Lancaster, todavía no ha conseguido traer al mundo un bebé que sobreviva al parto y su esposo Richard es eso precisamente lo que más ansía: un heredero. Cuando Fleet
Una fantasía futurista que describe la pesadilla terrorífica de una sociedad en la que el hombre no puede ni sentir ni pensar. Un relato que hará que nos estremezcamos. «La raza futura» es una obra que presenta la deshumanización de una sociedad en la que la tecnología y la manipulación del lenguaje
El trabajo se había retrasado más de lo previsto. Por ende, cuando al fin regresamos a la costa no me sorprendió lo más mínimo la noticia de que nuestro carguero se había cansado de esperarnos. Exactamente, partió hacía tres días. Aquel condenado comandante no quiso perder ni un segundo más, a pesar