—¡No hay tales islas, Sinbad! Dijo Adalí que al sur no había nada! —¡Hay, hay! ¡Están las islas Cotovías como siete naranjas!" Un clásico al que siempre regresar para conocer el sabor dulce de todos los mares y riberas. Aliento exótico para una imaginación deformante que nos devuelve la mirada níti
Si el viejo Sinbad volviese a las Islas
✍ Scribed by Alvaro Cunqueiro
- Year
- 2012
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 113 KB
- Category
- Fiction
- ISBN
- 8482887807
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
—¡No hay tales islas, Sinbad! Dijo Adalí que al sur no había nada! —¡Hay, hay! ¡Están las islas Cotovías como siete naranjas!" Un clásico al que siempre regresar para conocer el sabor dulce de todos los mares y riberas. Aliento exótico para una imaginación deformante que nos devuelve la mirada nítida sobre lo real, lo que se ve y lo que no. Y la morriña del mar estalla en los ojos con personajes fantásticos que son pura emoción y viaje gozoso por el viento del sur de las palabras.
📜 SIMILAR VOLUMES
—¡No hay tales islas, Sinbad! Dijo Adalí que al sur no había nada! —¡Hay, hay! ¡Están las islas Cotovías como siete naranjas!" Un clásico al que siempre regresar para conocer el sabor dulce de todos los mares y riberas. Aliento exótico para una imaginación deformante que nos devuelve la mirada nítid
"¡No hay tales islas, Sinbad! Dijo Adalí que al sur no había nada! ¡Hay, hay! ¡Están las islas Cotovías como siete naranjas!" Un clásico al que siempre regresar para conocer el sabor dulce de todos los mares y riberas. Aliento exótico para una imaginación deformante que nos devuelve la mirada nítida
El viejo Sinbad continúa esperando que aparezca la nave «Venadita». Algunos, incluso entre sus propios tripulantes, niegan que tal barco exista, y cuando Sinbad invoca, encendido el rostro, higos melosos, mondadientes griegos o una cola de pez, los hay que sonríen y se miran entre ellos. Pero Sinbad
El viejo Sinbad continúa esperando que aparezca la nave Venadita. Algunos, incluso entre sus propios tripulantes, niegan que tal barco exista, y cuando Sinbad invoca, encendido el rostro, higos melosos, mondadientes griegos o una cola de pez, los hay que sonríen y se miran entre ellos. Pero Sinbad s
El viejo Sinbad continúa esperando que aparezca la nave «Venadita». Algunos, incluso entre sus propios tripulantes, niegan que tal barco exista, y cuando Sinbad invoca, encendido el rostro, higos melosos, mondadientes griegos o una cola de pez, los hay que sonríen y se miran entre ellos. Pero Sinbad