Después de la catástrofe colonial de 1898, España se encuentra anonadada, en la situación de un pueblo que, aunque consciente de su declive, creía desempeñar todavía un papel importante en el concierto de las Naciones, y de pronto se ve relegado al rango de tercera potencia. Pero en los albores del
Los Grandes Enigmas De La España Contemporanea (03)
- Publisher
- Editions Crémilli
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 146 KB
- Category
- Fiction
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✦ Synopsis
En Europa la «Belle Epoque» se hallaba en sus estertores (aquí hay que formularse una pregunta: ¿Hubo en España «Belle Epoque»?). El privilegiado mundo de los privilegiados, en las grandes capitales, en las estaciones termales y en las playas de moda, apuraba los últimos deliciosos sorbos de aquellos catorce años de prórroga en los que el siglo XIX (el «siglo estúpido», según un escritor galo; pero tan lindo y encantador...) se sobrevivía así mismo. Antes de arrumbar definitivamente sus galas, la «élite» seguía luciendo fraques, levitas y charreteados uniformes de opereta, las absurdas femeniles creaciones de Paquin y de Worth; tisúes, moarés, con sus riquísimos accesorios: «rivières» de diamantes, boás, «aigrettes» de avestruz, más valiosos algunos que una finca de Extremadura. Entretanto, los que no participaban en el banquete, rugían en la calle sus ansias sociales siempre insatisfechas. Pero el mundo estaba en los postreros compases de la opereta, y el telón a punto de levantarse para la inminente tragedia. En agosto de 1914, un soplo de locura aventó aquel mundo fascinador. El «bleu horizon», el «feldgrau» y el caqui, el blanco uniforme de las enfermeras, sustituyeron a los atavíos mundanos. Las reivindicaciones sociales quedaron de momento en suspenso: Las ampulosas declaraciones de los congresos socialistas, «no empuñar las armas contra los hermanos proletarios de otros países», quedaron convertidas en letra muerta. Los buenos socialistas franceses, alemanes, británicos, se presentarían en bloque en los puntos de concentración, endosarían el uniforme y corearían «La Marsellesa», el «Deutschland über alies» y el «God save the King» de los nacionalistas. Luego vendrían los cuatro años de «sangre, sudor y lágrimas», dos décadas antes de que Winston Churchill inventase la famosa frase (quien sin saberlo, plagió a don Manuel Azaña, que en 1937 había dicho «fango, sangre y lágrimas»). En la neutral España, el siglo XIX disfrutó una última moratoria: Durante un lustro y pico, desde 1914 a 1920, contemplamos la lucha del mundo finisecular, que negase a desaparecer, contra las pujantes nuevas fuerzas sociales que configurarán una nueva forma de vivir en el auténtico siglo XX. Período de crisis, en el cual la masa trabajadora, con sus eternamente desatendidas reivindicaciones, marcará el compás a otros estamentos sociales; el Ejército, la burguesía, que estarán a punto de romper con el orden establecido. En aquellos años es el país entero quien se levanta contra un estado de cosas anacrónico y que había consumido ya sus últimas posibilidades. La Monarquía se tambalea; pero al fin logra capear el temporal: También ella se sobreviviría durante una docena de años más.
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