Hay una manera de ser de pueblo como hay una manera de ser de ciudad. En la ciudad las cosas cambian de prisa; los altos edificios, las luces y los automóviles que no cesan, esconden como pueden el apresuramiento atontado de la multitud, los gozos -si los hay- y las penas, si te paras a pensar. Una
Las viejas de Maylander
✍ Scribed by Burton Hare
- Publisher
- ePubLibre
- Year
- 1978
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 124 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
El viejo Igor se apartó, colocándose delante de la extraña máquina. Manipuló en ella y ante la estrábica mirada de Anne, un largo tubo de cristal se llenó de burbujeante luz morada, una luz espesa, casi líquida. Al instante, un dolor agudo, atroz como ningún otro, asaeteó su cuerpo atravesándolo en todas direcciones. Intentó saltar, tensarlo, gritar, aullar todo el horrendo espanto que la destrozaba. No pudo hacer nada de todo ello, sólo encajar aquella infernal tortura que crecía y crecía en oleadas, cada vez más lacerante, como si la desgarrasen por dentro a cuchilladas, como si le arrancasen las entrañas a zarpazos… Cuando al fin perdió el conocimiento fue una liberación, aunque luego lo recobró a impulsos del mismo aullante dolor, para perderlo de nuevo, y volver a la vida para morir después, y resucitar en el delirio infrahumano de una pesadilla que no parecía tener fin…
📜 SIMILAR VOLUMES
Cuando alguien nombra a Friedrich Dürrenmatt por cualquier motivo añade siempre «autor de “La visita de la vieja dama”». Esta pieza teatral es para Dürrenmatt lo que «Esperando a Godot» es para Samuel Beckett. Escrita en 1955, «La visita de la vieja dama» se estrenó por primera vez en enero del sigu
El autor, llamado Kara Ben Nemsi (Carlos, hijo de los alemanes), recorre, en unión de su fiel criado Hachi Halef Omar, el desierto del Sur de Argelia, con sus peligrosos «chots», y la Regencia de Túnez, y después de cruzar la Tripolitania, llega a orillas del Nilo, corriendo diversas aventuras.
El autor, llamado Kara Ben Nemsi (Carlos, hijo de los alemanes), recorre, en unión de su fiel criado Hachi Halef Omar, el desierto del Sur de Argelia, con sus peligrosos «chots», y la Regencia de Túnez, y después de cruzar la Tripolitania, llega a orillas del Nilo, corriendo diversas aventuras.
El forense tenía razón. LA VIEJA DE LOS GATOS había muerto envenenada. ¿Por quién? ¿Porqué? El gángster recién llegado de Norteamérica, perseguido por Old Jeep y un inspector parisiense, y que audazmente los encierra con el cadáver, no puede ser el envenenador. Pero había muchos interrogantes: ¿Pero
Detrás de las altas paredes perimetrales, más allá de los portones reforzados por barreras y flanqueados por garitas de vigilancia, se encuentra Altos de la Cascada. Afuera, la ruta, la barriada popular de Santa María de los Tigrecitos, la autopista, la ciudad, el resto del mundo. En Altos de la C