Este libro, lúcido y espeluznante, es el único testimonio completo y objetivo de la catástrofe de Chernóbil. Prohibido durante largos años en la URSS, sólo ahora su contenido puede llegar a los lectores. Grigori Medvédev ha sido Ingeniero Jefe del Servicio de Explotación de la Central de Chernóbil d
La verdad sobre Chernóbil
✍ Scribed by Grigori Medvédev
- Year
- 1990
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 191 KB
- Category
- Fiction
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✦ Synopsis
Este libro, lúcido y espeluznante, es el único testimonio completo y objetivo de la catástrofe de Chernóbil. Prohibido durante largos años en la URSS, sólo ahora su contenido puede llegar a los lectores.Grigori Medvédev ha sido Ingeniero Jefe del Servicio de Explotación de la Central de Chernóbil desde que ésta fue construida. Su relato, por tanto, es el de alguien que vivió de cerca la tragedia.
Versión : 1.0
Autores : Grigori Medvédev
EPG Id : 10041311
Estado : Disp.
Páginas : 263
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El 26 de abril de 2011 se cumplieron 25 años del peor accidente nuclear de la historia. Tristemente, la tragedia de Chernóbil vuelve a estar no solo por el aniversario sino por la crisis nuclear de Fukoshima. Los desesperados y heroicos intentos de los «liquidadores» por detener la catástrofe en la
Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto». Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su mar
Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto». Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su mar
Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto». Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su mar