Saturno n° 18
La huella
✍ Scribed by Patricia Cornwell
- Publisher
- ePubLibre
- Year
- 2004
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 229 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Kay Scarpetta regresa a la clínica forense de Richmond (Virginia) -que fuera durante años su centro de trabajo- para participar en la investigación de la muerte de una adolescente. Gilly Paulsson fue hallada muerta en su cama sin aparentes signos de violencia; no obstante, el hecho de que la autopsia se esté posponiendo más de lo previsto y que el FBI esté interesado en conocer los resultados de la misma despierta el recelo de la forense. Benton Wesley, desde su refugio en Aspen, confirma las sospechas de Scarpetta cuando le recomienda cautela, pues ha dado con información extraoficial que insinúa que el caso Paulsson podría estar siendo utilizado como tapadera. Scarpetta, ayudada por Pete Marino, intentará dilucidar qué hay de verdad en todo ello, a la vez que se enfrentará a la hostilidad con que la trata Joel Marcus, el forense jefe que la sustituyó en su cargo, descontento con el regreso dela reputada doctora. Mientras tanto, Lucy y Benton tratan de encontrar a la persona que atacó a Henri cuando ésta se alojaba en casa de la primera.
📜 SIMILAR VOLUMES
Saturno n 18
«Me llamo Eric Rot y escribo estas últimas líneas de mi vida para confesarme: soy un asesino. Yo lo hice. La maté. Linda Fitzwilliam está muerta. Ni huida con su amante, ni jugando a esconderse para irritar a su familia, como apuntaron en su momento las revistas del mundo rosa. La hija del magnate J
Kirk Hammond è solo. Solo più di quanto lo sia mai stato nessun altro uomo, e non può fare niente. E' stato affidato a una macchina perfettissima, che non doveva sbagliare, che doveva portarlo fra le stelle e poi indietro fra gli uomini. Invece la macchina ha sbagliato. Forse a v
Kirk Hammond è solo. Solo più di quanto lo sia mai stato nessun altro uomo, e non può fare niente. E' stato affidato a una macchina perfettissima, che non doveva sbagliare, che doveva portarlo fra le stelle e poi indietro fra gli uomini. Invece la macchina ha sbagliato. Forse a v
Kirk Hammond è solo. Solo più di quanto lo sia mai stato nessun altro uomo. E’ stato affidato a una macchina perfettissima, che non doveva sbagliare, che doveva portarlo fra le stelle, e poi indietro, fra gli uomini, invece la macchina ha sbagliato. Così adesso Kirk Hammond vive le ultime ore della