Ana, argentina, va enseñando el campo argentino, Mar de Plata, las playas, los paseos, los caballos, etc. al inglés Donald; y tanto se vieron e intimaron que Donald le declara su amor.
La estancia azul
✍ Scribed by Jeffery Deaver
- Publisher
- ePubLibre
- Year
- 2001
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 277 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Jeffery Deaver explora en La Estancia Azul el siniestro territorio del suspense en la red. El asesino del relato responde al apodo de Phate, pero su verdadero nombre es Jon Patrick Holloway. Aparentemente no es más que un hacker, un inofensivo pirata informático. Pero su mente perversa ha ideado un programa llamado Trapdoor, el cual le permite asaltar los ordenadores de sus víctimas potenciales, apoderarse de todos los archivos que contienen información de carácter personal y, de este modo, iniciar un juego macabro cuyo objetivo final es la eliminación del usuario elegido. Para atrapar a este peligroso psicópata, la policía recurre a la ayuda de Wyatt Gillette, un hacker experto que cumple un año de condena en la cárcel por un delito informático menor. Es preciso actuar deprisa, pues los terribles asesinatos se suceden uno tras otro, y nadie en la red está a salvo.
📜 SIMILAR VOLUMES
Abenteuer
No se debe ser ni demasiado audaz ni demasiado imaginativo cuando se anda entre cosas sobrenaturales. Eso lo olvidaron Larry, escritor de novelas de terror, su esposa Jean y los amigos de ambos Pete y Bárbara cuando, visitando un pueblo abandonado, toparon debajo de una escalera con un cuerpo desnud
En un país indeterminado, en una época tampoco especificada, un extranjero llega a una catedral en construcción para tallar la sillería del coro. Allí, entre andamios, herramientas, albañiles y capataces, descubre una compleja organización, gobernada por oscuros personajes, que convierten la complic
«En este libro hay una buena parte de mi vida hecha, deshecha, reconstruida, como un gran puzzle. Irremediablemente faltan piezas, fragmentos. Hay espacios vacíos. Estoy segura de que alguno de ellos encierra en su oquedad un recuerdo intolerable que he tachado sin saberlo, que no merece el precio d