—Era una cabeza, ¡sí, señor! —exclamó con énfasis melodramático el jefe de la Central Intelligence Agency—. No tengo inconveniente en reconocer que nuestros maestros en la tenebrosa ciencia de la información en el extranjero, han sido los británicos. Y, créame, Roy, cuando le afirmo bajo mi palabra,
En busca de una dama
✍ Scribed by Figueroa Martínez, Sonia;Guhrke, Laura Lee
- Publisher
- Harlequin Ibérica
- Year
- 2015
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 178 KB
- Series
- Una heredera americana en Londres 1;Top novel 195
- Category
- Fiction
- City
- Madrid
- ISBN
- 8468767050
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Ella era la casamentera... Él era el hombre perfecto... El trabajo de lady Belinda Featherstone consistía en asesorar a herederas americanas para que contrajeran matrimonio y en alejarlas de hombres como Nicholas, el marqués de Trubridge, pero aquel hombre encantador y de pésima reputación necesitaba encontrar una esposa rica y la contrató para que le ayudara a lograrlo. La tarea de Belinda parecía sencilla, tan solo tenía que encontrarle a aquel granuja la esposa que se merecía... pero el ardiente y apasionado beso de Nicholas no tardó en demostrar que él no iba a ponérselo nada fácil. Nicholas se había propuesto casarse con una joven rica y bella para solucionar sus problemas de dinero y estaba dispuesto a pagar por los servicios de una casamentera, pero bastó con que besara los labios de Belinda una sola vez para que su sensato plan de casarse por dinero se tambaleara, para que anhelara demostrarle a su hermosa casamentera que él era el hombre perfecto... perfecto para ella.
Versión : 1.0
Autores : Laura Lee Guhrke
EPG Id : 40007676
Estado : LDS
Páginas : 283
✦ Subjects
Eleberri erromantikoa
📜 SIMILAR VOLUMES
—Era una cabeza, ¡sí, señor! —exclamó con énfasis melodramático el jefe de la Central Intelligence Agency—. No tengo inconveniente en reconocer que nuestros maestros en la tenebrosa ciencia de la información en el extranjero, han sido los británicos. Y, créame, Roy, cuando le afirmo bajo mi palabra,
—Era una cabeza, ¡sí, señor! —exclamó con énfasis melodramático el jefe de la Central Intelligence Agency—. No tengo inconveniente en reconocer que nuestros maestros en la tenebrosa ciencia de la información en el extranjero, han sido los británicos. Y, créame, Roy, cuando le afirmo bajo mi palabra,
La carretera se extendía como una sucio cinta de cemento hacia el norte de Los Angeles. Lew Archer estaba acostumbrado a encontrar cosas raras tiradas en las cunetas del sur de California, pero esta vez la cosa no era tan rara, se trataba de un hombre que se estaba muriendo de una infección de plomo
La carretera se extendía como una sucio cinta de cemento hacia el norte de Los Angeles. Lew Archer estaba acostumbrado a encontrar cosas raras tiradas en las cunetas del sur de California, pero esta vez la cosa no era tan rara, se trataba de un hombre que se estaba muriendo de una infección de plomo
La carretera se extendía como una sucio cinta de cemento hacia el norte de Los Angeles. Lew Archer estaba acostumbrado a encontrar cosas raras tiradas en las cunetas del sur de California, pero esta vez la cosa no era tan rara, se trataba de un hombre que se estaba muriendo de una infección de plomo