Algunos años atrás Gray Lanceton publicó una novela que le valió el reconocimiento mundial, pero desde hace cinco meses se siente incapaz de escribir una sola línea. Encerrado en una astrosa cabaña en el campo, vive pendiente del teléfono, obsesionado con el recuerdo de Drusilla, su antigua amante.C
El rostro de la traición
✍ Scribed by Rendell, Ruth
- Year
- 1973
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 142 KB
- Category
- Fiction
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✦ Synopsis
Algunos años atrás Gray Lanceton publicó una novela que le valió el reconocimiento mundial, pero desde hace cinco meses se siente incapaz de escribir una sola línea. Encerrado en una astrosa cabaña en el campo, vive pendiente del teléfono, obsesionado con el recuerdo de Drusilla, su antigua amante. Cuando se conocieron, él era el escritor de moda, mientras que ella era una muchacha sensual y ávida de sensaciones nuevas. Durante dos años mantuvieron una apasionada relación que se rompió cuando la caprichosa joven, casada con un millonario, hizo una proposición criminal a Gray… Desesperado por la pérdida de su amor y malviviendo de los derechos de autor de su único libro, Gray empieza a pensar en lo que sería capaz de hacer para recuperar a Drusilla…
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Algunos años atrás Gray Lanceton publicó una novela que le valió el reconocimiento mundial, pero desde hace cinco meses se siente incapaz de escribir una sola línea. Encerrado en una astrosa cabaña en el campo, vive pendiente del teléfono, obsesionado con el recuerdo de Drusilla, su antigua amante.
Algunos años atrás Gray Lanceton publicó una novela que le valió el reconocimiento mundial, pero desde hace cinco meses se siente incapaz de escribir una sola línea. Encerrado en una astrosa cabaña en el campo, vive pendiente del teléfono, obsesionado con el recuerdo de Drusilla, su antigua amante.
Katie tenía que averiguar si aquellas manos que la acariciaban habían empuñado el arma de un asesinato. Tenía que averiguar si los labios que la besaban y le susurraban palabras de amor servían también para proferir gritos de odio. Tenía que averiguar si aquel hombre que era su amante era también el
Barry Murdock se mordió los labios con ira. Si quien le hablaba no hubiese sido el padre de Margaret, le habría dicho más de cuatro cosas que pensaba sobre él. Pero antes de aquella entrevista ella le había pedido que fuese paciente, que no le irritase. Y se contuvo. —Yo no tengo nada contra usted,