—George, ¿por qué hiciste vaciar la sepultura de tu primo Duncan? —preguntó de repente—. ¿Te lo ordenó su hijo, acaso? Algo ocurrió en George. Se irguió, asustado. Sus ojos se desorbitaron. Comenzó a temblar. Miraba en torno, como si el visitante no le importara. Otra vez aquel vago terror a lo desc
El pánico invisible
✍ Scribed by Garland, Curtis
- Book ID
- 101055785
- Publisher
- Bolsilibros Bruguera
- Year
- 1976
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 113 KB
- Series
- Selección Terror 190
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
—George, ¿por qué hiciste vaciar la sepultura de tu primo Duncan? —preguntó de repente—. ¿Te lo ordenó su hijo, acaso? Algo ocurrió en George. Se irguió, asustado. Sus ojos se desorbitaron. Comenzó a temblar. Miraba en torno, como si el visitante no le importara. Otra vez aquel vago terror a lo desconocido, mencionado por el psiquiatra, asomaba a su rostro. —No, no… —jadeó—. No puedo hablar…, ¡No debo hablar! Nadie debe encontrar jamás al hijo de Duncan… Lo sé, Duncan, ¡lo juro! ¡No, no te acerques a mí! ¡No me pinches con alfileres! ¡No me toques, no me tortures más! ¡Duncan, por el amor de Dios! ¡Perdón, perdón! ¡Juro que me arrepiento! ¡Me arrepiento de haber reclamado tu cuerpo para quedarme con tus cosas! ¡No, Duncan, no! Déjame solo… ¡No oprimas mi cuello, no me asfixies, por el amor de Dios…!
📜 SIMILAR VOLUMES
El honorable Simón Pentecost, juez del condado de York, regresó aquel domingo a última hora de la noche de su cacería en las propiedades de sir Hugh Clifford, con el íntimo orgullo que le proporcionaba su pieza cazada. Ni sir Hugh había sido capaz de obtener tan anhelada presa en aquella montería. Y
—George, ¿por qué hiciste vaciar la sepultura de tu primo Duncan? —preguntó de repente—. ¿Te lo ordenó su hijo, acaso?Algo ocurrió en George. Se irguió, asustado. Sus ojos se desorbitaron. Comenzó a temblar. Miraba en torno, como si el visitante no le importara. Otra vez aquel vago terror a lo desco
Las aterradoras historias que se cuentan sobre el campamento se van convirtiendo en realidad... La comida no es buena. Los monitores son extraños. El director, tío Al, parece un demente. Billy es capaz de soportar todo eso. Pero entonces sus compañeros empiezan a desaparecer. ¿Qué está pasando? ¿Por
Las aterradoras historias que se cuentan sobre el campamento se van convirtiendo en realidad… La comida no es buena. Los monitores son extraños. El director, tío Al, parece un demente. Billy es capaz de soportar todo eso. Pero entonces sus compañeros empiezan a desaparecer. ¿Qué está pasando? ¿Por q
El conductor del autocar les dijo que tardaría unos diez minutos en arreglar la avería del motor, y Stefanie decidió apearse y estirar un poco las piernas. Los otros pasajeros, tres en total, se quedaron en sus respectivos asientos. Eran personas mayores y sin duda pensaron que el aire frío de aquel