La novelista inglesa Dorothy L. Sayers supo crear uno de los mejores y más distinguidos detectives de los viejos tiempos: lord Peter Wimsey, segundo hijo del duque de Denver, bibliófilo, sibarita, dandy y seductor profesional, que en sus ratos libres se dedica a la investigación en el neblinoso Lond
El cadáver con lentes
✍ Scribed by Sayers, Dorothy L
- Book ID
- 109430861
- Year
- 1928
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 143 KB
- Category
- Fiction
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✦ Synopsis
La novelista inglesa Dorothy L. Sayers supo crear uno de los mejores y mas distinguidos detectives de los viejos tiempos: lord Peter Wimsey, segundo hijo del duque de Denver, bibliofilo, sibarita, dandy y seductor profesional, que en sus ratos libres se dedica a la investigacion en el neblinoso Londres de los anos treinta. Peter Wimsey es considerado unanimemente como uno de los grandes detectives de la literatura, a la par de figuras como Sherlock Holmes, Hercules Poirot y el inspector Maigret. En esta ocasion, Lord Peter Wimsey acude, a peticion de su madre, a casa del senor Thipps donde se ha hallado el cadaver de un desconocido en el cuarto de bano con unos lentes de oro como unico atuendo. El cadaver tiene un extraordinario parecido con sir Reuben Levy, un financiero que ha desaparecido misteriosamente, aunque pronto queda claro que no es el. Lord Wimsey se embarcara en la investigacion de los dos casos, que parecen estar relacionados de algun modo. Historicamente, esta es la primera novela de la saga de Peter Wimsey, publicada en 1923 ingles con el titulo de Whose Body?
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«Desde luego, ya nada está a salvo cuando ni siquiera el propio cuarto de baño es un lugar tranquilo». Esa más que sensata reflexión fue la que se hizo Alfred Thipps cuando, al ir a tomar la ducha matinal, encontró su bañera ocupada por un desconocido que, para mayor inri, no iba cubierto más que po
«Desde luego, ya nada está a salvo cuando ni siquiera el propio cuarto de baño es un lugar tranquilo». Esa más que sensata reflexión fue la que se hizo Alfred Thipps cuando, al ir a tomar la ducha matinal, encontró su bañera ocupada por un desconocido que, para mayor inri, no iba cubierto más que po
«Desde luego, ya nada está a salvo cuando ni siquiera el propio cuarto de baño es un lugar tranquilo». Esa más que sensata reflexión fue la que se hizo Alfred Thipps cuando, al ir a tomar la ducha matinal, encontró su bañera ocupada por un desconocido que, para mayor inri, no iba cubierto más que po