Pauline comenzó a darme el doble discurso y su bata se abrió y pude ver más allá de donde terminaba la media. Finalmente mostrándome sus hoyuelos dijo: Donald, siento haber hecho la comedia que hice. Después de todo... Bueno, usted es un hombre y sencillamente me gustan los hombres. Bertha Cool susp
(Cool & Lam, 24) Carnada seductora
- Publisher
- Novaro (México)
- Year
- 1963
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 126 KB
- Category
- Fiction
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✦ Synopsis
Pauline comenzó a darme el doble discurso y su bata se abrió y pude ver más allá de donde terminaba la media. Finalmente mostrándome sus hoyuelos dijo:
Donald, siento haber hecho la comedia que hice. Después de todo… Bueno, usted es un hombre y sencillamente me gustan los hombres.
Bertha Cool suspiró, se levantó de su silla, se acercó al centro de la pieza y miró desde arriba a Pauline.
Usted es una condenada embustera y lo que le gusta es el dinero. Dentro de quince minutos estará hablando con la poli; y déjese de estarme enseñando las piernas. Comience a hablar. Y con eso, Bertha, la arrojó tambaleándose hasta media sala.
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Bertha Cool es la dueña de una agencia de investigaciones privadas. Donald Lam es un ex abogado que trabaja para ella como investigador. Su cliente quiere que encuentren a una mujer que desapareció hace unos 20 años antes, en la misma época, que desapareció su marido. El cliente tiene algo que ocult
-El hombre que usted busca es Karl Carver Endicott. Vive en Citrus Grove. Se casó con Elizabeth Flanders hace seis años -le contesté a nuestro cliente. Ansel se humedeció los labios con la punta de la lengua. -Yo creía… ¡En fin, que no se me había ocurrido que usted averiguara el apellido solame
Bertha Cool estaba furiosa. El distinguido Homer Breckinridge había estado esperando veinte minutos a que apareciera Donald Lam. Y alrededor del señor Breckinridge podía percibirse el embriagador aroma del D-I-N-E-R-O. Luego llegó Donald, y, en menos de lo que canta un gallo, se vió contratado para
Cuando Donald Lam entró en las oficinas de la señora Berta Cool en respuesta al anuncio, solicitando un ayudante, que había visto en el periódico, no tenía ni idea de cuál era realmente la clase de ayuda que se refería. Pero cuando se ha tocado fondo y no se tiene suerte, no se es demasiado exigente