Cien vidas prestadas
✍ Scribed by Rafael Salcedo Ramírez
- Year
- 2013
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 149 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Esta historia, a caballo entre el suspense y lo sobrenatural, en la que su protagonista se verá envuelto en una trama rocambolesca durante el transcurso de su vida al resultar único superviviente de un trágico accidente de tren y asumir las vidas de todos aquellos que perecieron en aquél. Este hecho le acarreará sus consecuencias y éstas serán unas veces benignas y otras letales.
Versión : 1.0
Autores : Rafael Salcedo Ramírez
EPG Id : 40006658
Estado : LDS
Páginas : 174
📜 SIMILAR VOLUMES
SINOPSIS La pesadilla empezó después de que despertara. Meg Howell abrió los ojos y se encontró rodeada de desconocidos. No tenía ni idea de cómo había acabado en un hospital de Salt Lake City. Tampoco entendía por qué todo el mundo la llamaba Lisa e insistía en que era la esposa de Víctor Cantalin
Mi Médico dice que fue un milagro el que me haya recuperado. Unos minutos antes de ser intervenida desperté, me sentía extraña, no sabía dónde me encontraba. Lo último que recuerdo casi como un sueño, es que tú falleciste, sufrimos muchísimo, fuimos a tu funeral, tu casa se volvió triste y sombría.
La pesadilla empezó después de que despertara. Meg Howell abrió los ojos y se encontró rodeada de desconocidos. No tenía ni idea de cómo había acabado en un hospital de Salt Lake City. Tampoco entendía por qué todo el mundo la llamaba Lisa e insistía en que era la esposa de Víctor Cantalini, un ad
Savannah vivía alejada del mundo. No conocía nada más allá de su comunidad y sus costumbres Amish.Mason Fox era el chico del momento, la sensación. La persona por la cual las fans cometían verdaderas locuras. Tenía todo lo que un joven pueda desear: dinero, fama, diversión... Cada uno vivía en su pr
La pesadilla empezó después de que despertara. Meg Howell abrió los ojos y se encontró rodeada de desconocidos. No tenía ni idea de cómo había acabado en un hospital de Salt Lake City. Tampoco entendía por qué todo el mundo la llamaba Lisa e insistía en que era la esposa de Víctor Cantalini, un ad