Desde aquella nebulosa mañana de abril de 1932 en que el comandante Antonio Tomlinson, inventor, trotamundos y explorador, desapareció por completo desconociéndose su destino y su suerte, no se había vuelto a tener noticia del oficial retirado. Aun después de transcurridos dos años, el recuerdo de
(Bill Barnes, Aventurero Del Aire 032) El camino sangriento
- Publisher
- Molino (Argentina)
- Year
- 1936
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 58 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Media docena de nubecillas de polvo, que eran avestruces corriendo, huían ante la caravana de lento paso. Elevábase el calor de las ardientes arenas del desierto, como de la boca de un horno de fundición. El único ruido que se oía allí era el roce de los pies de los camellos y el apagado susurro de la arena que, despacio, se dirigía hacia el Oeste, empujada por el ardoroso y seco viento.
Cuando el sol se hundía hacia el mar de arena, aquel viento asfixiante se hizo más vivo, para convertirse casi en huracán. Arrojaba remolinos de arena a los cortados labios y a los agrietados rostros de los dos hombres que conducían aquella larga fila de camellos de carga, que iban uno tras otro.
Los beduinos, montados encima del equipaje que llevaban los camellos, se cubrieron con el albornoz las narices, inclinaron hacia los ojos la tela que llevaban sobre la frente a guisa de visera y dejaron una estrecha abertura, por la que podían mirar sus irritados ojos.
📜 SIMILAR VOLUMES
Yo debería, ya estar muerto, convertido en cenizas, entre los restos de un avión de carreras. Hace de eso cinco años. Pero por la bondad de Dios y gracias al valor de un hombre, puedo contarla todavía. Tengo contraída con ese hombre la mayor de las deudas... Mi vida. Se la debo hace ya cinco años
Los seis Kawasakis surgieron como buitres bardados de acero. ¡Traición! ¡Imprevistos pájaros de muerte! Bill Barnes, al frente de su escuadrilla de seis Snorters y tres aeroplanos de transporte de diecisiete toneladas cada uno, en correcta formación, volaba a través del deslumbrante cielo azul del M
Jaggar Mace sonreía al guardar nuevamente su pistola automática en la funda, es decir, que sus labios se contraían de un modo que podía tomarse por sonrisa. Pero sus ojos, verde grises, contradecían tal impresión, porque estaban entornados como los de un felino de la selva, que se dispone a matar y
Eran las once de la mañana; Goreli, en la Siberia del Norte, era una extensión ilimitada de nieve deslumbradora. El cielo parecía una enorme cúpula de color azul claro, en la que resplandecía un sol frío. El termómetro señalaba 36º bajo cero. El dirigible 'Estrella del Norte' se elevó lentamente a
Empezaron los sucesos en la población de Westover, en el norte de Michigan. Aquel miércoles, por la tarde, llovía a torrentes, y el pequeño edificio de una planta y de una sola estancia, dedicado a estafeta de correos, estaba desierto de clientes. El viejo Patrón Murdock, jefe de correos, de cabello