Desde aquella nebulosa mañana de abril de 1932 en que el comandante Antonio Tomlinson, inventor, trotamundos y explorador, desapareció por completo desconociéndose su destino y su suerte, no se había vuelto a tener noticia del oficial retirado. Aun después de transcurridos dos años, el recuerdo de
(Bill Barnes, Aventurero Del Aire 008) El dirigible desaparecido
- Publisher
- Molino (Argentina)
- Year
- 1934
- Tongue
- Spanish
- Weight
- 72 KB
- Category
- Fiction
No coin nor oath required. For personal study only.
✦ Synopsis
Eran las once de la mañana; Goreli, en la Siberia del Norte, era una extensión ilimitada de nieve deslumbradora. El cielo parecía una enorme cúpula de color azul claro, en la que resplandecía un sol frío. El termómetro señalaba 36º bajo cero.
El dirigible 'Estrella del Norte' se elevó lentamente a quinientos metros desde el hangar cubierto de nieve. Su casco, en forma de cigarro, resplandecía a la luz del sol. La pequeña tripulación de tierra tenía los ojos fijos en las alturas.
Cleon Muskett, el comandante del dirigible, se asomó por una ventana de la cámara y, a gritos, dio la orden de soltar. Su boca proyectó un vapor blanquecino y las palabras que pronunció fueron transmitidas a tierra por el aire acelerado a causa de la agitación producida por los cuatro motores del aparato.
📜 SIMILAR VOLUMES
«Arroja una piedra en un vasto y profundo lago y sus círculos llegarán hasta las orillas más lejanas». Así dice un antiguo proverbio chino. Se encontró una piedra en África del Sur. Era un diamante. Pero no un diamante vulgar y corriente, sino una piedra mayor que el famoso Culliman. Sin embargo, no
En la primera aventura, `Los halcones del crater`, conocemos a Bill Barnes, un piloto de fortuna que era, en realidad, el mejor piloto de combate que hubiera habido jamás, así como un diseñador de aeronaves, absolutamente genial. Junto a él, sus muchachos: los veteranos Shorty Hassfurther, Cy Hawkin
Yo debería, ya estar muerto, convertido en cenizas, entre los restos de un avión de carreras. Hace de eso cinco años. Pero por la bondad de Dios y gracias al valor de un hombre, puedo contarla todavía. Tengo contraída con ese hombre la mayor de las deudas... Mi vida. Se la debo hace ya cinco años
Empezaron los sucesos en la población de Westover, en el norte de Michigan. Aquel miércoles, por la tarde, llovía a torrentes, y el pequeño edificio de una planta y de una sola estancia, dedicado a estafeta de correos, estaba desierto de clientes. El viejo Patrón Murdock, jefe de correos, de cabello
Media docena de nubecillas de polvo, que eran avestruces corriendo, huían ante la caravana de lento paso. Elevábase el calor de las ardientes arenas del desierto, como de la boca de un horno de fundición. El único ruido que se oía allí era el roce de los pies de los camellos y el apagado susurro de